Amnistía Internacional España

Casas destruidas en Killi (región Idlib), Siria, septiembre 2012 © Amnistía Internacional

Madrid.- Durante el año 2012 se han sucedido los enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales sirias y las fuerzas de oposición dejando un terrible balance de decenas de miles de personas muertas.

Lo que comenzó como un grito pacífico de libertad y reformas del pueblo sirio en marzo de 2011, brutalmente reprimido por el gobierno, se ha convertido hoy en un conflicto armado con efectos devastadores para el país. Cada día mueren nuevas víctimas inocentes y más personas se ven obligadas a abandonar sus hogares. Hay ya cientos de miles de personas desplazadas dentro de Siria o refugiadas en los países vecinos.

Ambas partes han asesinado, torturado y maltratado prisioneros, aunque la principal causa de muertes de civiles durante el conflicto armado es, con diferencia, el uso implacable por las fuerzas armadas sirias de bombardeos aéreos indiscriminados -incluso con bombas de racimo prohibidas internacionalmente- y ataques de artillería contra zonas civiles densamente pobladas.

Amnistía Internacional lanza una nueva acción de movilización a través de www.actuaconamnistia.org dirigida al máximo representante del gobierno sirio ante las Naciones Unidas, Dr. Bashar Jafari, para pedirle que exija a las autoridades sirias que pongan fin de manera inmediata al uso de bombas de racimo y minas antipersonas terrestres en todas las circunstancias; terminar con el uso de morteros, artillería, bombas de caída libre no guiadas en ataques contra zonas residenciales; tratar a todos los detenidos con humanidad; y garantizar en todo momento la protección de la población civil durante el conflicto, de conformidad con las obligaciones adquiridas por Siria en virtud del derecho internacional.

La organización también se dirige en la misma ciberacción a Sheikh al-Khatib Moaz, presidente de la Coalición Nacional para la Revolución siria y las fuerzas de oposición, para pedirle que los grupos armados de oposición bajo su control cumplan plenamente con sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario y se comprometan a respetar las normas internacionales de derechos humanos.

Información de contexto

A diario, niños y niñas mueren y resultan heridos, junto con civiles de otras edades, en bombardeos aéreos indiscriminados y ataques de artillería lanzados por las fuerzas armadas gubernamentales en todo Siria.

A menudo hay civiles, entre los que se cuentan muchos menores, que mueren o resultan heridos en sus casas o en la calle, cuando corren para ponerse a cubierto.

Muchos pueblos y ciudades han quedado prácticamente vacíos, y muchos de sus habitantes acampan en los campos de alrededor o se ocultan en cuevas. Algunos se hacinan en casas de familiares en zonas que, confían, son más seguras. Otros han cruzado la frontera hacia Turquía, o están atrapados en la frontera esperando a cruzar.

Las víctimas son casi siempre civiles ya que las bombas no guiadas lanzadas desde aviones y los proyectiles de mortero y artillería son imprecisos. Atacan zonas, no objetos específicos, y están pensados para el campo de batalla. No deberían utilizarse en zonas residenciales.

Desde que comenzaron las protestas y la posterior represión en Siria en marzo de 2011, Amnistía Internacional ha pedido en reiteradas ocasiones al Consejo de Seguridad de la ONU que remita la situación del país a la Corte Penal Internacional, congele los bienes del presidente Bashar al Assad y de otros altos cargos del gobierno, y pida a Rusia y a otros países que detengan el envío de armas al gobierno sirio. De momento, no ha surtido efecto.

El horror, el caos y la espiral de violencia se repite en todas las zonas que se encuentran bajo el control efectivo de las fuerzas de oposición. Las fuerzas gubernamentales, tras verse obligadas a abandonar la zona, bombardean desde el aire y lanzan proyectiles desde la distancia, pese a saber que las víctimas de esos ataques indiscriminados son casi siempre civiles.

Con el recrudecimiento del conflicto, tanto las fuerzas que combaten bajo la bandera del Ejército Sirio Libre como otras no vinculadas a éste, también han sido acusadas de un número creciente de abusos graves y posibles crímenes de guerra, incluidos homicidios ilegítimos de prisioneros.

Además, también ellos han utilizado armas imprecisas como morteros e incluso armas de efectos indiscriminados como cohetes de fabricación casera en áreas residenciales. Asimismo se han incautado de armas pesadas de las posiciones militares del gobierno. Si estas armas se usan irresponsablemente, el riesgo de muerte de los civiles aumenta.

Esta es la razón por la que la organización se dirige a ambas partes para pedir un compromiso común que proteja a la población civil.

 

 

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